Sé que soy un ser humano agradable a la vista, no una 90 – 60 – 90, soy guapa en verdad aunque quise muchas veces ser perfecta para tener a todo el mundo a mis pies. Mis ojos no creían lo que veían, solo miraban la perfección y eso generó que me destruya buscando adelgazar, por lo que la secuela de la bulimia siempre se encontrará presente. Amaba los laxantes porque me engañan que podía comer o tomar todo lo que yo quisiera o quisieran para luego eliminarlo, entre espasmos de escalofríos, cólicos o diarreas interminables. Es difícil no caer en la tentación de purgarte y más cuando hay una pena de amor.
Todos me dicen que son muy inteligente, bonita y que hombre no querría estar conmigo. Sin embargo, los hombre que encuentro en mi camino no me suma, solo me hacen perder mi tiempo. Sé que alguien me diría …pero tú tienes la culpa, no te valoras, eres mamá gallina, piensa en ti, ya verás algo bueno va a venir no desesperes.. y todos esos comentarios que en ese momento te hacen sentir una «súper mujer «. Sientes que tú puedes contra el mundo y nadie te va vencer. Pero la realidad te estrella contra la vereda que pisas, pues la sociedad cagona gira en función de tener marido, es decir con quien tienes relaciones e hijos.